lunes, 17 de junio de 2013

La toxoplasmosis: ¿Núvol o el jamón?

Yo no he pasado la toxoplasmosis. Lo sé desde hace años porque llevaba un tiempo poniéndome mala con frecuencia y me miraron eso y la mononucleosis. Salió que la llamada "enfermedad del beso" la había pasado hace tiempo (y yo sin enterarme, con la de anécdotas que da...), pero que la toxoplasmosis, no.

Cuando me quedé embarazada, me preguntaron y dije que, en principio, no la había tenido. Los análisis lo confirmaron. Tengo gato, perra y, por aquel entonces, en el colegio en el que trabajaba, una coneja , pollos y gallinas.

Con este tema hay quien se preocupa mucho y todos tienen derecho, pero no hay de qué preocuparse si tienes cuidado.

Me abstuve de comer embutido en la medida de lo posible, aunque hay estudios que dicen que se puede comer jamón si es bueno y no le hice ascos. También congelaba, de vez en cuando y durante cuarenta y ocho horas, algo de fuet o chorizo si me apetecía mucho.

Si me ponía a hacer caso a lo que no podía comer: queso fresco, lechuga o verdura cruda, sushi... Iba a pasarlo fatal. ¡Me daba hambre de pensarlo!

Continué haciendo vida normal con los animales: recogí las cacas de Núvol (me lavaba las manos inmediatamente como hago siempre), paseé a Pucca y fui feliz con los animalitos de mi alrededor.

No hubo atisbo de contagio en ningún momento. De hecho, el veterinario me dijo que era muy difícil poder coger la enfermedad de animales de casa y bien desparasitados; eso sí, me recomendó que les pusiera la pipeta y les diera la pastilla todos los meses, especialmente en verano.

Recuerdo la inmensa alegría que sentí al darme cuenta de que ya podía comer embutido o carne cruda después de haber dado al luz... No me di ningún atracón, pero creo que todavía estoy a tiempo.


En la imagen: un pollo del colegio, el arenero de Núvol en casa, Cookie (nuestra coneja de clase) y laBebédePucca que es un mamífero muy peligroso...

5 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Pensar en no poder comer algo, parece que lo hace absolutamente apetecible y deseable, no??? Gran blog, guapa! :)

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  3. ¡Ains, la toxoplasmosis! Cuando Emma nació, fui directa a una tienda de jamones maravillosa que habían abierto en nuestro barrio: compré una paleta entera de ibérico (70 euracos) loncheada y envasada al vacío en perfectos paquetitos de unos 150 gramos. Dios, cómo lo disfruté!!!!
    Un besazo, preciosa!

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